miércoles, 4 de junio de 2008

Epocas de Antaño

Alguna vez te ha pasado que vives años de tu adolescencia detrás de un chico en especial que no sólo aún no conoces sino que no sabe siquiera que existes? Bueno yo lo viví y déjame decirte que fueron los años más divertidos.
Todo empezó una tarde cuando en plena competencia de atletismo lo vi por primera vez. Nadie, absolutamente nadie, se dio cuenta que quedé congelada, simplemente no podía quitarle la mirada, era desde ahí, el amor de mi adolescencia.
Alto, moreno, ojos exquisitamente grandes, y la sonrisa metálica mas extraña que jamás vi, pero me encantó.
Normalmente hubiese hecho de todo para poder conocerlo, pero nunca pude. Mas adelante lo empecé a notar por todos lados y nunca, nunca pude hablarle, él seguía sin saber quien yo era.
Concurríamos al mismo club, pertenecíamos a nuestros respectivos equipos de atletismo en nuestros coles, estudiaba en el colegio de mi hermano, aún así, nunca lo conocí. Lo más cerca que estuve de tocarlo pero no lo hice, fue un día en el que, con una amiga, estuve parada en la puerta de su colegio esperando a que mi hermano salga y lo vi. El caminaba hacia su casa pero yo estaba en su camino y sólo quería escuchar su voz, le pregunté la hora. LE PREGUNTE LA HORA!... sólo yo. Como todo un buen caballero, o de repente, un buen niño gilero, me la dio, con la mejor, estoy segura, de sus sonrisas y luego se fue.
Mi corazón latía a mil por hora y mi cara quemaba, quería saltar en un pie, pero lo veía irse y la impotencia de no haberlo conocido, una vez más me invadía. Tenía 12 años.
A mis 16, casi 17 fue mi fiesta de PRE promoción, en cuarto de media.
Mi pareja se enfermó una semana antes y yo estaba por entrar en crisis. Cómo conseguir una pareja en tan poco tiempo, con quien me fuera a divertir y que sobre todo sea alto?... pensé en él. Cinco años habían pasado ya casi y mi mamá conocía a la amiga de su mamá, bueno déjame decirte que sin sangre en la cara, le pedí a mi madre que moviera sus influencias y vaya que las movió.
Uno de esos días me llama por la tarde la amiga de mi mamá a decirme que él no me iba a poder acompañar pero que tal vez podría conseguir a alguien que si pueda. Di todo por perdido, incluyendo mi fiesta. Una hora después, sonó el teléfono y adivina quién era? Exacto, él mismo. Sentí nauseas, mareos, ansiedad, fiebre, nervios y todos esos sentimientos que vienen acompañados de la excitante reacción que uno siente cuando le gusta alguien que no se sabe si es correspondido o no.
Efectivamente, me llamaba para decir que no podía, pero que tenia un amigo que podía ir conmigo.
Coordiné la cita con aquél individuo, una cita a ciegas por cierto. Fue a mi casa, nos vimos y nos gustamos tanto que aquél amor platónico de toda mi adolescencia quedó completamente de lado, pero siempre estuvo guardado por ahí.
Pasaron meses y un día llego a mi casa, entro y me doy con la casi "taquicardiaca" sorpresa de que el chico de la sonrisa metálica, el amor de mi adolescencia estaba sentado en mi sala, al costado de mi pareja de prom.
Nos conocimos por fin!, 5 años y medio después. Muy tarde, él tenia novia y yo salía con su mejor amigo, pero era él!, no podía terminar todo tan rápido.
Su mejor amigo y yo nunca estuvimos, y él terminó con su novia y meses después nos encontramos en una fiesta, y pasó lo que tenía que pasar, besos, besos y mas besos. Lástima que nada serio para él y yo con todos estos años atrás de él dentro mío, pero nunca se lo dije.
El tiempo pasó cada uno siguió su camino y bueno de vez en cuando nos veíamos y cosas pasaban pero cada vez esta situación era mas superable que la anterior.
Me encantaría decirte que mis sueños de adolecente se llegaron a cumplir cual cuento de hadas, la verdad es que la atracción entre los dos probablemente siga fluyendo, en algún momento fue así, hoy somos muy buenos amigos y no lo digo con pena, porque hay veces en las que ser amigos es mejor que otra cosa y te das cuenta que es un buen soporte tener buenos amigos cerca y él resulto ser uno de ellos.
Probablemente él lea esto en algún momento y sólo quiero decirle que no se haga muchas ilusiones porque ahora tengo 25 y mi etapa con los hotpants ya pasó... igual sabe que lo quiero mucho y que lo considero un muy buen amigo.

Etiquetas: ,

1 comentarios:

Blogger Malu ha dicho...

Que te puedo decir. Ese encanto. Está en los genes.

11 de junio de 2008 a las 20:50  

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

coches usados
coches usados